martes, 4 de junio de 2013

Crónica: festival South By Southwest











"Comprendimos el tiempo y las distancias, los límites que tendría la carne sólo nos permitía ocupar un espacio a la vez. El pensarnos únicos y particulares, no verlo y saberlo todo, nos dió tanto por qué vivir. Ellos lo llaman curiosidad, fuimos curiosos: Probamos, vivimos, viajamos y conocimos de nuevo todo eso que en nuestra antigua existencia ya sabíamos"
Tomado de "Diarios de Primavera", V.

Han pasado algunos meses desde que dejamos Austin.

Siendo una banda de 10 integrantes, al viaje fuimos 8, Luis Herrera nuestro realizador audiovisual y Claudio Ramírez, nuestro Ingeniero de sonido y jefe circunstancial de la tropa, cuando se ameritaba, y nuestra amiga Isabel. Logramos contactar con una chica que nos ayudó con la estadía prestándonos su casa, de 2 habitaciones y un baño, a esta jauría de tipos: Emily, posiblemente nuestro mejor descubrimiento en Austin. Primero llegaron Diego, Luis, Rafa y Carlos, tres días después Diego Roque y yo, y tres días luego llegaron Claudio, Leo e Isa. Hernán y Sergio se quedaron dos días con nosotros, desde el miércoles de nuestro primer evento.

Nuestra casa quedaba a unos 3 o 4 kilómetros del Downtown de Austin, donde pasaban la mayoría de los eventos del festival, así que nos movíamos a pie por la ciudad, caminata larga pero valía la pena. Ese día, caminando al banco nos encontramos a Robert Delong sacando plata en un cajero así, normalito. Fui con Diego a regalarle un disco y contarle de nosotros, y nos dijo que esa noche tocaba en un bar por ahí cerca, nos despedimos y seguimos nuestro camino. Al primer concierto al que fuimos fue en un sitio llamado Mohawk, en el que vimos a Ume (una banda de Austin donde toca la guitarra y canta una caraja increíble), Cloud Nothings (quienes son bastante buenos, pero tuvieron una mala noche) y Portugal The Man, que fue posiblemente la banda que más disfruté en vivo en todo el festival, increíbles en tarima. Allí mismo en otra tarima tocaba Anamanaguchi, así que fuimos un ratico a verlos. Muy buenos en vivo, pero la mayoría del sabor de la banda era secuenciado.
Esa misma noche después del concierto, caminando hacia la casa, pasamos por The North Door, que era el sitio en el que dos días luego estaríamos tocando por primera vez fuera de Venezuela. Estaba una chica Hiphopera llamada K Flay, bastante buena. El sitio nos gustó mucho, bastante espacio en tarima y una plaza grande donde cabía bastante gente. Nos emocionamos, ya nos veíamos allí tocando frente a una multitud. Compramos algunas cervezas y nos fuimos a casa: Al día siguiente había que ir al Austin Convention Center (centro de comando del festival) a retirar nuestras muñequeras, que nos identificaban como artistas frente a los eventos, conciertos áreas y conferencias que proporcionaba el South by Southwest a través de toda la ciudad.
Austin es una ciudad increíble: Yo tenía unas expectativas muy diferentes de la gente, pensé que serían lejanos, ensimismados, radicales, blancos y republicanos, como suelen mostrarnos los estereotipos más populares, no pude estar más errado: La gente de Austin es increíble. Te tratan muy bien, se interesan en ayudarte, en hablarte, en preguntarte de dónde eres, qué tocas, todo. Los carajos son tan empáticos que hasta apenas saber que eres de Venezuela, te dan su sentido pésame por todo el peo de Chávez y vaina. Una vaina simpatiquísima, estos tipos. Esto nos fue super útil a la hora de pedir direcciones alrededor del Downtown, o buscar una banda en específico.
Lo cierto es que luego de conseguir nuestras wristbands de artistas y familiarizarnos con la ciudad, nos desperdigamos en minigrupos, tal vez para cubrir más terreno. El festival cada día ofrecía un montón de bandas increíbles tocando por toda la ciudad, entonces Leo quería ver a Depeche Mode, Claudio a Café Tacuba, Dieguito a Deadmau5, Luis y Diego a Bajofondo  y Diego y yo a los Yeah Yeah Yeahs. Recuerdo que esa noche fuimos a un sitio llamado Hype Hotel los dos Diegos, Claudio y yo a ver a Passion Pit, y estaban unas promotoras regalando tacos y tortillas, y teníamos unos tickets para retirar bebidas en el bar. Esa noche nos fuimos a la casa dobladísimos de la curda, hasta la garganta de tacos (recuerdo que borracho metí como ocho en mi bolsito para comérmelos en el camino y se me volvieron un puré junto con lo que sea que metí allí) y felices de estar en Austin. Desde entonces nos empezamos a perder y a encontrar constantemente por toda la ciudad. La tarea era simple: Cada quien en su bolso metía algunos discos, y apenas tuviera la oportunidad, hacérselos llegar a los artistas que se consiguieran. Así fue como recibimos un feedback increíble de gente como Kishi Bashi, Dreamend, Thurston Moore, El Mató a Un policía Motorizado, Beach Fossils, Portugal The Man, Devendra Banhart y muchos otros grupos. Esto fue posiblemente de los trabajos más importantes que hicimos en tierras gringas.
Llegó el día de nuestro primer evento: El miércoles. Nos fuimos caminando desde la casa con todos nuestros equipos, almorzamos en el camino y llegamos a The North Door a eso de las 3-4 pm. Claudio estaba allí desde temprano lidiando con cuestiones técnicas y logísticas en general. Somos muy afortunados de contar con este carajo en nuestras filas.
Desde temprano también estaban ya los técnicos de Molotov, Band of Bitches, the crooks y Yokozuna pegando carreras junto a la gente del festival y los encargados del sitio. Para quienes crean que el trabajo, el caos y la demencia colectiva en la producción de eventos se da solamente en Venezuela, están erradísimos: Esa vaina fue una zona de guerra, entre cables, instrumentos, gente y andamios igual que en Discovery, La Quinta, el Búnker o el Teatro Juáres, pero con acentos argentinos, mexicanos e inglés sureño y británico.
Después de montar los instrumentos nos sentamos un rato afuera del local a fumar y a bebernos par de cervezas, en una mesa al lado de los grandes de Molotov. Diego se acercó al gringo un rato a hablarle y se quedaron conversando un rato, como iguales. Eso fue arrechísimo, la cercanía en general que teníamos con artistas que consideramos inalcanzables y darnos cuenta de que son carajos como uno, enseña muchísimo.
Tocó montarnos en la tarima, instrumentos en mano y como siempre, se presentaron uno que otro problema técnico. Con 8 músicos en tarima, siempre ocurren eventualidades. Nos tuvimos que tomar parte del tiempo en escena para revisar monitores, bajo y las secuencias electrónicas. A mitad de esto, Claudio nos dice que no hay tiempo, que nos bajemos, que vayamos a arreglarnos para tocar. Subimos a los camerinos, nos pusimos las máscaras y rogamos porque todo el sonido estuviera bien y que Clau hiciera su trabajo de salvarnos la patria en tarima, como siempre.
Fuimos los primeros en tocar, por lo que el sitio al comenzar estaba solo medio lleno. Nos alegró muchísimo ver las caras Venezolanas de nuestro hermanos de Holy Sexy Bastards, fieles y compañeros como nadie. Dimos lo mejor de nosotros y a pesar de algunos problemillas técnicos el concierto se dio muy bien y fue televisado por internet por la producción del South By. Terminamos de tocar, y entre las personas que se nos acercaron estaba Pablo, quien es el Road Manager de El Mató, a decirnos que le había gustado mucho el show. Intercambiamos contactos y discos y nos quedamos un rato hablando con él.  
Uno de los descubrimientos que personalmente más me gustó de todo el viaje, fue a estos dos muchachos canadienses que se nos acercaron al terminar de tocar, Ryan y Gio. Llegaron al local buscando bandas de post rock, y encontraron nuestro nombre. Luego me entero de que tienen una banda llamada Jung People, que tocan postrock y después de un par de cervezas y una buena conversación entre colegas nos hicimos buenos amigos. Tiempo luego me puse a buscar su música y me pareció buenísima, buen post rock clásico canadiense, búsquenlos, no se arrepentirán.
De las demás bandas de esa noche, todas alucinantes, tenemos que destacar la presentación de A Band Of Bitches, quienes en vivo partieron el local completo.
Yo no vi a Molotov, porque me fui con Luis, Diego, Carlos y Leo a ver a El Mató, a unas ocho cuadras de donde tocamos. El local donde tocaron no estaba muy lleno y nos fuimos hasta la tarima, llegamos y estaban tocando The Mentetes, otra banda Argentina buenísima. Después del tremendo concierto que dieron los de EMAUPM, nos quedamos un rato hablando con Santiago Motorizado (vocalista de la banda), intercambiamos discos y bebimos vino (que daban gratis en la barra, por ser una noche argentina o algo así). Es en serio.
Nos levantamos el jueves y seguimos caminando. Rafael y Diego Blanco fueron al centro de convenciones y bueno, descubrieron que ahora que teníamos nuestras wristbands de artista éramos parte del festival: En el sitio había un lounge para los artistas, nos regalaron bolsos, cables para guitarras, revistas y muchas otras cosas. Allí mismo les hicieron una entrevista la gente de CNN. Al rato nos encontramos varios y fuimos de nuevo al Mohawk, porque ese día tocaba Thurston Moore con Chelsea Light Moving, los Beach Fossils, Delorean y los Local Natives. Terminaron los conciertos y justo al lado había un gentío, nos metimos a ver qué pasaba y estaba una banda tocando, llamada Lucius. Personalmente es la banda que más me gustó en el festival, increíbles. Luego de ellos tocaron los Polyphonic Spree, que a pesar de ser un verguero de músicos con una coral, instrumentos sinfónicos y demás, no me gustaron tanto en escena.
Al día siguiente estábamos preparando todo en el Austin Convention Center para tocar en uno de los Auditorios. Ese día tocaron antes de nosotros los Shout out out out, una banda canadiense. Muy buenos, tenían dos bateristas y unos Sintetizadores moog mojonerísimos pero en plena presentación se les fue el audio y no pudieron terminar muy bien. En general, en muchas presentaciones de las que vimos hubo problemas técnicos menores, lo que demuestra que hasta a los más grandes les pasa. Cuando llegó nuestro turno subimos a una tarima más grande y cómoda que la de nuestro primer toque acá, con la cónsola de sonido mucho más cerca y un backline de mejor calidad (una batería gretsch a la que le propondría matrimonio sin pensarlo dos veces), al igual que un poco más de tiempo para montarnos. Ese día entre el público nos alegró ver de nuevo a nuestros amigos canadienses y a los Holy Sexy Bastards, más fieles que nadie. En general no había mucha gente porque esta era más una presentación para prensa, disqueras, agentes, scouts y gente así, pero igual tocamos como siempre, con todo. Esta vez tocamos “Creamos La Violencia” (la cual no pudimos tocar en North Door por cosas de tiempo) y salió bien, a pesar de que el audio en los monitores (por órdenes de producción o por error) se apagó. Terminamos la canción, dije torpemente una pequeña presentación en inglés y recogimos rápido para ir a ver a Vampire Weekend, que tocaban en el auditorio de al lado. Los muchachos se fueron delante y yo me quedé un rato viendo a Therese Aune, una cantante Noruega de una voz hermosísima y de unos músicos brutales. Búsquenla y enamórense. Terminando acá nos entrevistó un periodista Koreano, una muchacha Paraguaya y posiblemente lo más importante: De ahí conocimos a unos periodistas de México, nos pidieron discos y nos preguntaron que si conocíamos el Festival Vive latino, que pronto sabríamos de ellos y bueno, acá estamos como quinceañeras esperando un mail de esa gente =). Luego de eso, los otros días se resumieron a ver bandas como Smashing Pumpkins, Alt-J, Café Tacuba, The Crystal Method, DIIV, Devendra, Iron and Wine y otro verguero de bandas más.
En Resumen, El South By South West fue una historia que no vamos a olvidar, y posiblemente el comienzo de muchas otras que vendrán. Ahora mismo estamos en proceso de componer nuestro nuevo disco, y vendrá muy a la mano toda la experiencia y la influencia que obtuvimos en tan increíble festival (al igual que todos los instrumentos nuevos que compramos por allá, gracias CADIVI!)

Keep Austin Weird!

J.M. 

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